Los cactus han desarrollado estrategias para combatir el calor criminal. “Las espinas son hojas que se han modificado para perder la mínima cantidad de agua. Es un mecanismo evolutivo de adaptación al medio”, explica a RTVE.es Mariano Sánchez, jefe de la Unidad de Horticultura del Real Jardín Botánico CSIC. Las hojas clásicas, con haz y envés, típicas de las plantas de climas no áridos, hacen perder a una planta situada en un ambiente seco más agua de la que se puede permitir.
El agua se escapa a través de los estomas, unos pequeños orificios abundantes sobre todo en el envés de las hojas. A través de estos poros la planta también capta o libera los gases que necesita para respirar: el oxígeno y el dióxido de carbono. “Los cactus no tienen hojas, por eso respiran a través de su tallo verde, que también tiene clorofila y estomas”, puntualiza el experto.
Las espinas brindan humeda
En su lucha contra las altas temperaturas, las espinas también brindan humedad. Sobre ellas se condensa el rocío. Esa agua y la de la lluvia –que cuando cae en lugares muy secos lo suele hacer de manera torrencial– resbala por la gruesa capa de cera llamada cutícula que las aísla del calor exterior hasta llegar la zona de las raíces. “La superficie resbaladiza y cerosa de los cactus también sirve para evitar el efecto lupa que pueda ocasionar la gota en lugares con mucho sol directo. Las heridas en los cactus son fatales, su interior es un lugar confortable para las bacterias”, precisa.
No todos los cactus tienen espinas. Algunos tienen el tronco desnudo, expuesto sin más, y otros que conservan sus hojas, como lo del género pereskia, que viven en lugares no tan áridos. Otros tienen una especie de pelos o lana, llamados cefalios, que se hinchan cuando absorben la humedad ambiental. Están orientados hacia el lugar de donde viene el viento húmedo.
Agua almacenada durante años
El agua queda almacenada en sus células y pueden usarla años después de recogerse. “El ejemplo contrario son los pinos de alta montaña, sus células contienen el mínimo agua posible para evitar que se rompan cuando el agua se congela con la llegada de las heladas”, explica.
En definitiva, las espinas son multifacéticas y brindan protección, sombra y humedad a estas curiosas plantas, que a veces parecen salidas de un libro de ciencia ficción.
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